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Carta urgente a los pésimos juristas españoles

Cuando digo juristas, me refiero en conjunto a los tres, supuestos poderes, el legislativo, judicial y ejecutivo, ya que aunque pareciendo diferentes los estamentos, las personas que ocupan los mismos provienen de la rama del derecho. Y cuando digo pésimos, lo digo porque más no se puede decir de un sistema injusto en su propia génesis, la cual participa de que un funcionario del estado, magistrado, pueda o no dictar sentencia dependiendo de convicciones propias. En primer lugar, como pensador he de decir que no hay ley justa aunque es posible hacer una ley idéntica. Ahora bien, mientras no sea el conjunto de la sociedad quien dicte en consenso las penas correspondientes a los delitos e inflaciones, la justicia será desafuero de lógica y equidad. Los delitos los conocemos, las sentencias las suponemos... Por eso pregunto a sus señorías juristas, ¿qué pretenden ustedes con la justicia, encerrar al asesino o juzgarle en virtud de si es capaz o no de salir airoso de las pijoteras disyuntivas de sus lesas doctrinas?. ¿ En qué lógica se basan ustedes para que una buena defensa atenúe un mismo hecho? ¿En qué génesis filosófica para que las normas tengan más potestad que las vidas de donde emanan? ¿Qué pensamiento puede bendecir que una norma puedan impugnar reducir incluso liberal? Resumiendo cómo es posible que las normas tengan más poder que la mano y sangre que las redactan. Ustedes están muy confundidos a la vez que muy mal acostumbrados, y lo que es peor, el pueblo sigue dormido. La solución a toda justicia terrena pasa por el consenso social -no confundir con el político-. La sociedad en conjunto y en su conjunto es quien ha de refrendar, inscribir y redactar las penas a imponer, a idéntico delito, idéntica pena. Una vez se demuestre que el sujeto en cuestión es culpable habiendo tenido todas las garantías de defensa. No es de justicia y sí habitual que un asesino real quede impune porque sus abogados son sagaces además de caros, serán sagaces pero la lógica dice que son cómplices. La sagacidad en la justicia actual tiene tanta fuerza como pueda tener la ley. Defensa sí, derechos sí, pero no libertad de penas por sagacidad en derecho. El sistema es corrupto en su forma y en su fondo, solamente queda una lógica para ser lógicos en parcialidad, ya que hemos de juzgarnos a favor de vida y normas. El magistrado en todo caso ha de notificar las penas que nadie salvo la propia sociedad puede revocar, de esta manera los jueces serían simples notarios y no notorios, mientras los abogados y fiscales simples defensores de los derechos y deberes de sujeto. Dicho esto, reto a quien quiera y donde quiera a darme razonamiento más lógico. Pero ya les digo no le hay, además de que el que hay no interesa ponerle en práctica. Qué sería de ustedes sin poder mangonear, mandar callar, sentarse y rasgar, dictar sentencias a las tres de la mañana mientras se pelean con las almohadas o pedir tres mil años y a los dieciocho firmar la libertad del mismo. ... Patético, patético señorías...

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